Como comenté en el post anterior, el mundo no está bien.
Y no hablo solo de los catástrofes naturales que ocurren,
sino de nosotros mismos y de nuestro interior, de nuestra mente,
de nuestro corazón, de nuestra fe.
Cuánta gente hay que pierde la fe,
que pierde la esperanza, que pierde lo que se supone,
en esta vida debemos encontrar.
Es muy triste que en la actualidad uno pueda encontrarse
con gente no creyente, como si fuera de lo mas normal,
y tal vez en este tiempo lo es.
Cuánta gente hay que necesita a Dios, pero aun así
no lo llama, que aun así no lo busca.
Es tan común encontrarnos con falsas ideologías,
navegando en internet y hasta en la boca
de la gente nos podemos encontrar con burlas,
chistes, publicaciones que hablan mal e insultan
a la Iglesia y lo que es peor al mismo Jesús,
ésto creo es algo demasiado irrespetuoso
y sumamente ignorante
y como creyente me llena de tristeza...
¿Qué podemos esperar en
un mundo lleno de desesperanzas y en
un mundo en donde el amor se está llendo?
Que si la buena suerte,
que si las vibras, que si la energía,
que las cartas, que el horóscopo...
Ninguna de estas soluciones es verdadera,
porque el único verdadero, es DIOS.
Gracias a Dios hay personas que lo tenemos
en nuestro corazón y no nos dejamos guiar por
los argumentos de la gente,
Solo Dios es la respuesta para cada problema
por más difícil que parezca.
Confía en Dios con todo tu corazón
y verás milagros, verás amor, verás lo que
siempre tu alma soñó..
Llegará el tiempo en que [la gente] no tolerarán la sana doctrina, sino que, llevados de sus propios deseos, se rodearán de muchísimos maestros que les digan lo que ellos quieran oír. Dejarán de escuchar la verdad y se volverán a los cuentos”.
2 Timoteo 4:3–4